LA SENCILLEZ
La sencillez combina
la dulzura y la sabiduría, sin pensamientos complicados y extraños. La persona
sencilla no es posesiva y está libre de los deseos materiales que distraen el
intelecto haciéndolo divagar. Sencillez es ser, a la vez, el niño inocente y el
maestro sabio: nos enseña a vivir con sencillez y a pensar de forma elevada.
La sencillez es
verdad. Los mensajeros de la verdad siempre han personificado personas comunes,
han llevado vidas sencillas, y han adoptado medios simples para impartir sus
mensajes. Viven y dicen la verdad, ofreciendo belleza a las vidas de los demás.
Trataremos de
ejemplificar este valor con el siguiente cuento:
El regalo mágico del conejito pobre
Hubo una vez en un lugar una época de muchísima
sequía y hambre para los animales. Un conejito muy pobre caminaba triste por el
campo cuando se le apareció un mago que le entregó un saco con varias
ramitas."Son mágicas, y serán aún más mágicas si sabes usarlas" El
conejito se moría de hambre, pero decidió no morder las ramitas pensando en
darles buen uso.
Al volver a casa, encontró una ovejita muy viejita
y pobre que casi no podía caminar."Dame algo, por favor", le dijo. El
conejito no tenía nada salvo las ramitas, pero como eran mágicas se resistía a
dárselas. Sin embargó, recordó como sus padres le enseñaron desde pequeño a compartirlo
todo, así que sacó una ramita del saco y se la dió a la oveja. Al instante, la
rama brilló con mil colores, mostrando su magia. El conejito siguió contrariado
y contento a la vez, pensando que había dejado escapar una ramita mágica, pero
que la ovejita la necesitaba más que él. Lo mismo le ocurrió con un pato ciego
y un gallo cojo, de forma que al llegar a su casa sólo le quedaba una de las
ramitas.
Al llegar a casa, contó la historia y su encuentro con el mago a sus papás, que se mostraron muy orgullosos por su comportamiento. Y cuando iba a sacar la ramita, llegó su hermanito pequeño, llorando por el hambre, y también se la dió a él.
Al llegar a casa, contó la historia y su encuentro con el mago a sus papás, que se mostraron muy orgullosos por su comportamiento. Y cuando iba a sacar la ramita, llegó su hermanito pequeño, llorando por el hambre, y también se la dió a él.
En ese momento apareció el mago con gran
estruendo, y preguntó al conejito ¿Dónde están las ramitas mágicas que te entregué?
¿Qué es lo que has hecho con ellas? El conejito se asustó y comenzó a
excusarse, pero el mago le cortó diciendo ¿No te dije que si las usabas bien
serían más mágicas? ¡Pues sal fuera y mira lo que has hecho!
Y el conejito salió temblando de su casa para descubrir que a partir de sus ramitas, ¡¡todos los campos de alrededor se habían convertido en una maravillosa granja llena de agua y comida para todos los animales!!
Y el conejito se sintió muy contento por haber obrado bien, y porque la magia de su generosidad hubiera devuelto la alegría a todos.
Y el conejito salió temblando de su casa para descubrir que a partir de sus ramitas, ¡¡todos los campos de alrededor se habían convertido en una maravillosa granja llena de agua y comida para todos los animales!!
Y el conejito se sintió muy contento por haber obrado bien, y porque la magia de su generosidad hubiera devuelto la alegría a todos.
Autor: Pedro Pablo Sacristán
Para reflexionar:
"Los ojos de una
persona son como una lámpara que alumbra su cuerpo. Por eso, si miran con ojos
sinceros y amables, la luz entrará en su vida. Pero si sus ojos son envidiosos
y orgullosos, vivirán en completa oscuridad." Lucas 11:34
"Nos satisface
saber que nos hemos comportado bien, y que hemos sido sinceros con todos,
especialmente con ustedes. No lo hicimos guiados por nuestra propia sabiduría,
sino con la ayuda de Dios, y gracias a su gran amor." 2 Corintios 1:12
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