martes, 1 de diciembre de 2015

LA TOLERANCIA


LA TOLERANCIA

El propósito de la tolerancia es la coexistencia pacífica. La tolerancia reconoce la individualidad y la adversidad, ofrece la oportunidad de descubrir y eliminar estereotipos y estigmas asociados con personas a las que se las ve diferentes debido a su nacionalidad, a su religión o a su cultura.
Una persona tolerante respeta la singularidad de cada persona: es capaz de convivir con los que ella desaprueba y con los que la desaprueban a ella.
A continuación presentamos el cuento:

El niño que quería enseñar a leer a su perrita


Había una vez un niño, de nombre Naim, que quería llevar a su perra Luda a la escuela para que aprendiera a leer. La maestra le dijo que al colegio no podían ir animales y le dijo que si quería que la perrita aprendiera a leer tendría que enseñarle él mismo.
Naím decidió que así lo haría y, cuando llegaba del colegio, se sentaba con Luda y le enseñaba a leer. Pero la perrita no tenía ganas de sentarse a ver libros. Lo que le apetecía era salir a correr al parque detrás de la pelota o ir al campo a enterrar huesos y coger palos.

Naím estaba cada día más triste porque Luda no quería leer con él y le estropeaba los libros cuando se los enseñaba. Y Luda cada día se mostraba más nerviosa porque apenas salía a correr.
Un día la maestra le preguntó a Naím por qué estaba tan triste y de tan mal humor. Naím le contestó:
- Luda no quiere aprender a leer, sólo quiere salir a la calle a jugar.
- Pero Naím, eso es normal -dijo la maestra -. A los perros les gusta correr y jugar. La lectura es para las personas.
- Pero señorita Lucía -dijo uno de los niños dirigiéndose a la maestra -, a mí también me gusta jugar y correr, y no soy un perro.

Toda la clase estalló en una carcajada. Incluso Naím se echó a reír.
- Tienes razón, Alfonso -dijo la maestra cuando todos se calmaron-. A lo mejor si Naím saliera a jugar y a correr con Luda la perrita tendría más interés por aprender a leer.

Naím aceptó la propuesta de su maestra, y empezó a sacar a Luda a jugar todos los días. La perrita estaba encantada. Le gustaba mucho salir al parque por las tardes e ir al campo los fines de semana.
Naím estaba cada día más contento, aunque no se sentía del todo satisfecho porque Luda seguía sin interesarse por la lectura.

Una tarde en el parque a Naím se le ocurrió por casualidad que podría intentar enseñar a Luda a leer mientras jugaban a lanzar y recoger la pelota. El niño cogió dos pelotas, una roja y otra blanca. Primero lanzaba la roja y le decía: "Luda, trae la pelota roja". Luego le lanzaba la blanca y le decía: "Luda, trae la pelota blanca". Después le lanzaba las dos y le pedía que recogiera solo una de ellas, y así hasta que Luda aprendió a diferenciar los dos colores.
Cuando Luda aprendió esto, Naím escribió en la pelota roja la letra A y en la blanca la letra E. Le enseñó varias veces las pelotas, asociando el color con cada letra. Y empezó de nuevo. Le lanzaba la pelota roja y le decía: "Luda, trae la letra A". Y luego le lanzaba la blanca: "Luda, trae la letra E".
Durante muchos días, Naím jugó con Luda a este juego, utilizando pelotas de diferentes colores y tamaños y ambos lo pasaron muy bien.

Naím no consiguió que Luda aprendiera a leer como las personas, pero aprendió a aceptar que sus deseos e intereses no son más importantes que los de los demás, y que preocupándose por lo que quieren los otros se pueden encontrar soluciones divertidas para todos.

Autor: Eva María Rodríguez




Para reflexionar:
"No se conviertan en jueces de los demás, y así Dios no los juzgará a ustedes. Si son muy duros para juzgar a otras personas, Dios será igualmente duro con ustedes. Él los tratará como ustedes traten a los demás." Mateo 7:1-2

"Pero si ustedes les dan más importancia a unas personas, y las tratan mejor que a otras, están pecando y desobedeciendo la ley de Dios." Santiago 2:9


LA AMISTAD


LA AMISTAD

La amistad es una forma de amar. No es el amor posesivo, sino el amor recíproco: los amigos no se quedan mirando el uno al otro, más bien ambos miran en la misma dirección porque los une algún interés en común.
El amigo hace posible que el otro descubra lo mejor de sí mismo. En la amistad prima el "nosotros", pues los amigos se ayudan mutuamente a realizarse como personas maduras y responsables. En la amistad hay lealtad, pero no complicidad.

A continuación presentamos:

"Un amigo es aquel que llega cuando todo el mundo se ha ido."


"- Mi amigo no ha regresado del campo de batalla, señor. Solicito permiso para ir a buscarlo. -Dijo un soldado a su teniente.
- Permiso denegado. -Replicó el oficial- No quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto.

El soldado, haciendo caso omiso de la prohibición, salió, y una hora más tarde regresó mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo.
El oficial estaba furioso:
- ¡Ya le dije yo que había muerto! ¡Ahora he perdido a dos hombres! Dígame: ¿merecía la pena ir allá para traer un cadáver?
Y el soldado, moribundo, respondió:
- ¡Claro que sí, señor! Cuando lo encontré, todavía vivía y al verme dijo: "¡Estaba seguro que vendrías!"





 Para reflexionar:
"Con ciertos amigos, no hacen falta enemigos; pero hay otros amigos que valen más que un hermano." Proverbios 18:24

"Nadie muestra más amor que quien da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que les mando. Ya no los llamo sirvientes, porque un sirviente no sabe lo que hace su jefe. Los llamo amigos, porque les he contado todo lo que me enseñó ni Padre." Juan 15:13-15

LA SENCILLEZ


LA SENCILLEZ

La sencillez combina la dulzura y la sabiduría, sin pensamientos complicados y extraños. La persona sencilla no es posesiva y está libre de los deseos materiales que distraen el intelecto haciéndolo divagar. Sencillez es ser, a la vez, el niño inocente y el maestro sabio: nos enseña a vivir con sencillez y a pensar de forma elevada.
La sencillez es verdad. Los mensajeros de la verdad siempre han personificado personas comunes, han llevado vidas sencillas, y han adoptado medios simples para impartir sus mensajes. Viven y dicen la verdad, ofreciendo belleza a las vidas de los demás.


Trataremos de ejemplificar este valor con el siguiente cuento: 

El regalo mágico del conejito pobre


Hubo una vez en un lugar una época de muchísima sequía y hambre para los animales. Un conejito muy pobre caminaba triste por el campo cuando se le apareció un mago que le entregó un saco con varias ramitas."Son mágicas, y serán aún más mágicas si sabes usarlas" El conejito se moría de hambre, pero decidió no morder las ramitas pensando en darles buen uso.
Al volver a casa, encontró una ovejita muy viejita y pobre que casi no podía caminar."Dame algo, por favor", le dijo. El conejito no tenía nada salvo las ramitas, pero como eran mágicas se resistía a dárselas. Sin embargó, recordó como sus padres le enseñaron desde pequeño a compartirlo todo, así que sacó una ramita del saco y se la dió a la oveja. Al instante, la rama brilló con mil colores, mostrando su magia. El conejito siguió contrariado y contento a la vez, pensando que había dejado escapar una ramita mágica, pero que la ovejita la necesitaba más que él. Lo mismo le ocurrió con un pato ciego y un gallo cojo, de forma que al llegar a su casa sólo le quedaba una de las ramitas.
Al llegar a casa, contó la historia y su encuentro con el mago a sus papás, que se mostraron muy orgullosos por su comportamiento. Y cuando iba a sacar la ramita, llegó su hermanito pequeño, llorando por el hambre, y también se la dió a él.
En ese momento apareció el mago con gran estruendo, y preguntó al conejito ¿Dónde están las ramitas mágicas que te entregué? ¿Qué es lo que has hecho con ellas? El conejito se asustó y comenzó a excusarse, pero el mago le cortó diciendo ¿No te dije que si las usabas bien serían más mágicas? ¡Pues sal fuera y mira lo que has hecho!
Y el conejito salió temblando de su casa para descubrir que a partir de sus ramitas, ¡¡todos los campos de alrededor se habían convertido en una maravillosa granja llena de agua y comida para todos los animales!!
Y el conejito se sintió muy contento por haber obrado bien, y porque la magia de su generosidad hubiera devuelto la alegría a todos.
Autor: Pedro Pablo Sacristán



Para reflexionar:
"Los ojos de una persona son como una lámpara que alumbra su cuerpo. Por eso, si miran con ojos sinceros y amables, la luz entrará en su vida. Pero si sus ojos son envidiosos y orgullosos, vivirán en completa oscuridad." Lucas 11:34

"Nos satisface saber que nos hemos comportado bien, y que hemos sido sinceros con todos, especialmente con ustedes. No lo hicimos guiados por nuestra propia sabiduría, sino con la ayuda de Dios, y gracias a su gran amor." 2 Corintios 1:12


LA RESPONSABILIDAD


LA RESPONSABILIDAD

La responsabilidad es la capacidad de responder, es decir, de entender que debemos dar cuenta de los propios actos. La responsabilidad moral es honrar la tarea que se nos ha confiado y llevarla a cabo conscientemente, poniendo lo mejor de uno mismo.
Una persona responsable persevera, no con terquedad, sino con la motivación de cumplir con el deber que se le asignó y permanecer fiel al objetivo. Las personas responsables trabajan en colaboración entre ellas.


A continuación, para ilustrar mejor el significado de este valor, tenemos una historia titulada:



Los deberes de Cristian



Cristian era un niño muy listo que hacía muchas cosas: jugaba al fútbol, practicaba atletismo, tocaba el piano, iba a clases de chino e incluso escribía e ilustraba sus propios cuentos. Además, sacaba muy buenas notas en el cole en todas las asignaturas porque se le daba todo muy bien. De hecho, siempre dejaba los deberes para última hora y los tenía listos en media hora.
Un día, la maestra les dio una tarea muy especial metida en un sobre cerrado. Les dijo a los niños que debían abrirlo ese mismo día para leer en qué consistía y llevarla resuelta una semana más tarde.
- Solo os daré una pista -dijo la maestra-. Necesitaréis una semana entera para hacer la tarea, aunque solo os llevará dos o tres minutos al día completarla. Además, no podréis comentar nada entre vosotros durante esos días. Recordad que hacer la tarea es indispensable para pasar de curso.

Cristian pensó que si solo necesitaba unos pocos minutos al día podría esperar al último momento para hacerla, así que dejó el sobre en su mesa de estudio cuando llegó a casa y se marchó a entrenar.
Pasó una semana, y Cristian abrió el sobre con la tarea.
- Pero… ¡si aquí no hay nada! -exclamó Cristian, todo asustado-. ¿Qué voy a hacer ahora?

Cristian dio mil vueltas al papel, lo puso a la luz de una vela para comprobar si estaba escrito en tinta invisible e hizo todo lo que se le ocurrió para intentar ver algo en el papel. Pero no sirvió de nada. El papel estaba en blanco.
Llamó a todos sus amigos, pero ninguno quiso decirle nada. Era parte de las normas de la tarea y nadie quería incumplirlas.
Por la mañana, sin apenas haber pegado ojo, Cristian fue al colegio con su papel en blanco, muy preocupado. No quería repetir curso, y menos por una sola tarea.
- Buenos días -dijo la maestra al entrar en clase-. Por favor, dejad vuestras tareas sobre la mesa para que pase a recogerlas. Cuando llegó a la mesa de Cristian y vio que no había nada, la maestra preguntó:
- ¿Qué ha pasado Cristian?
- En mi sobre no había más que una hoja en blanco señorita -respondió Cristian.
- Vaya… ¿y por qué no me preguntaste? -dijo la maestra.
- Porque... abrí el sobre ayer por la noche - admitió el niño.
- Verás, Cristian, todos los niños tenían una hoja en blanco. Pero como abrieron el sobre a su debido tiempo, pude decirles lo que tenían que hacer.
- Entonces, ¿repetiré curso? -preguntó Cristian.
- Eso era solo una broma –dijo a la maestra-. Quería que aprendierais a ser previsores con los deberes que tenéis que hacer y, para eso necesitabais saber qué es lo que debíais hacer. Espero que hayas aprendido la lección.

Desde entonces, Cristian eran procura ser más responsable y hacer cuanto antes sus deberes para que no le vuelva a pasar lo mismo. Puede que la próxima vez no tenga tanta suerte y si tenga que repetir curso.


Autor: Eva María Rodríguez




Para reflexionar:
"Pero Dios llamó al hombre y le preguntó: ¿Dónde estás? Y el hombre le contestó:—Oí tu voz en el jardín y tuve miedo, pues estoy desnudo. Por eso corrí a esconderme. —¿Y cómo sabes que estás desnudo? —le preguntó Dios—. ¿Acaso comiste del fruto del árbol que te prohibí comer? El hombre respondió: —La mujer que tú me diste por compañera me dio del fruto del árbol por eso comí. Dios se dirigió entonces a la mujer y le dijo: —¿Qué es lo que has hecho? Y la mujer le respondió:—La serpiente me tendió una trampa por eso comí del fruto."
Génesis 3:9-13

"Porque yo, el hijo del hombre, vendré pronto con el poder de Dios y con mis ángeles, para darles su premio a los que hicieron el bien y para castigar a los que hicieron el mal."
Mateo 16:27